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ASÍ OPINA UN PSIQUIATRA EN ROMA

Experto psiquiatra en el Vaticano: "Celibato es una provocación" al mundo superficial

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(ACI 2008).- Manfred Lütz, psiquiatra consultor de la Congregación del Clero de la Santa Sede, responde en un extenso e interesante artículo a quienes consideran que la vivencia del celibato no es "natural" y explica cómo esta opción de los sacerdotes y religiosos no solo es necesaria para la vivencia plena de su vocación, la dirección espiritual, y es una "provocación" al mundo superficial que no cree en la vida después de la muerte.

En un artículo publicado en L'Osservatore Romano, el experto comenta que "el celibato es una provocación. En un mundo que ya no cree en una vida después de la muerte, esta forma de vida representa una protesta permanente contra la superficialidad colectiva. El celibato es el mensaje vivido que anuncia que el mundo terreno, con sus alegrías y dolores, no lo es todo".

"Sin una pizca de duda –continúa el psiquiatra– si con la muerte terminase todo, el celibato sería una idiotez. ¿Por qué renunciar al amor íntimo de una mujer, por qué renunciar al encuentro profundo con los hijos, por qué renunciar a la sexualidad? Solo si la vida terrena es una parte que encontrará en la eternidad su cumplimiento, entonces el celibato, como forma de vida, puede dar luces a esta vida. Solo así esta forma de vida anuncia en voz alta una vida de plenitud, que fue ya intuida por hombres de muchas épocas, cuya realidad se ha hecho visible a todos los hombres solo a través de Jesucristo, en particular a través de su muerte y Resurrección milagrosa".

Tras hacer un breve recorrido del celibato en la Iglesia y cómo a través de los tiempos siempre ha sido estimado como de gran valor por los creyentes, pese a algunas crisis en las que fue cuestionado como la del siglo XIX en Friburgo, Alemania, el consultor de la Congregación del Clero destaca como "quien no logra renunciar al ejercicio de la sexualidad no está en capacidad" tampoco "de unirse en vínculo matrimonial".

Para Manfred Lütz la manera de ver la sexualidad que ve a la mujer "como objeto de satisfacción de un impulso personal, tiene un rol clave en la crítica del celibato". Explicando esta manera de aproximarse a este tema, el psiquiatra comenta que incluso los esposos en ocasiones no pueden ejercer su "sexualidad genital plenamente, por ejemplo a causa de una enfermedad temporal o por una discapacidad permanente. En esos casos, una relación de pareja verdaderamente profunda no es destruida por esto, sino que es enriquecida. Del mismo modo el asunto del celibato no debe concentrarse solo en el asunto de la sexualidad genital, sino que debe verse el celibato como una forma de relación determinada, que permite una relación profunda con Dios y una fecunda relación con las personas confiadas a la cura personal del sacerdote".

Luego de comentar que cuando un sacerdote no reza lo suficiente puede ser percibido por las personas ya no como un "hombre de Dios" y genera frustración en él mismo porque no puede realizar el servicio que le es propio adecuadamente, el consultor subraya que, en cambio, cuando un sacerdote "vive la propia fe con convicción y da testimonio de ella, es un guía espiritual fecundo de tal modo que gusta de la alegría que surge de la dirección espiritual de las almas".

"Para el sacerdote es importante también confesar a los fieles, porque así establece un contacto existencial con las personas. El celibato hace al sacerdote libre para las relaciones de dirección espiritual intensas. Así puede dedicarse, ya sea desde el punto de vista del tiempo o desde el punto de vista existencial, de modo más amplio a la dirección espiritual respecto a cuando podría hacer si estuviera casado".

El experto psiquiatra indica además que "no es cierto lo que se escucha a menudo sobre que una guía espiritual para casados sería mejor si fuera dado por esposos. Una guía así corre siempre el riesgo de revivir inconscientemente las experiencias del propio matrimonio y de transformar las propias emociones en acciones, sin reflexionar, por un mecanismo psicológico".

"Por ello –prosigue– necesita solidamente de un monitoreo, para impedir que esto suceda. Al contrario, una buena guía espiritual tiene considerables experiencias existenciales con muchas parejas casadas. Y así se puede llegar a los casos más difíciles. Esto explica, por ejemplo, la sorprendente fecundidad de los escritos sobre el matrimonio de aquel gran pastor de almas que fue el Siervo de Dios Juan Pablo II".

Finalmente y tras explicar que el celibato no es para los narcisistas que buscan siempre que todo gire sobre sí mismos, Lütz recuerda que el sacerdote "debe sobre todo interesarse por los otos seres humanos y sus miserias, debe olvidarse de él, y debe hacer visible, detrás de sus palabras, el esplendor de Dios antes que sus propias miserias".