LUDOPATÍA Y OTRAS ADICCIONES

 

 

Hoy en día se habla mucho de dos adicciones que en el pasado no parecían serlo; una de ellas es la que titula el artículo y la otra es la adicción por comprar. Las dos refieren a un ser humano incontrolable, desenfrenado y poco evolucionado.
La sociedad de consumo está acabando con la espiritualidad del hombre. El día a día en una sociedad siempre con prisas termina con un irreparable sentimiento de estrés. El adicto tiene problemas consigo mismo y con el entorno y no sabe otra manera de subsistir dentro de este mundo. El reto que supone todo juego le llena de adrenalina y la necesidad de realización supera toda lógica. La adicción es tremendamente fuerte y las consecuencias que se derivan de esta patología pueden llegar a ser ruinosas tanto para el sujeto ludópata como para su familia. Lo arriesga todo por vivir un instante el placer del juego porque no se trata de ganar sino realmente de jugar. Por tanto ganar no es el final del ludópata, cuanto más juega más necesidad tiene de seguir jugando gane o pierda. El adicto no es capaz de manejar sus propias emociones y mediante el juego las libera para que no le causen tanta tensión interna.
Toda adicción suprime las emociones y así, sin sentir, la vida es menos complicada. La persona frente a un episodio de pánico pretende huir de la crisis queriendo huir de sí mismo: es el miedo al propio interior. El adicto actúa del mismo modo, teme enfrentarse consigo mismo, con sus problemas, su soledad, sus sentimientos y los sumerge mediante la adicción, que no es otra cosa que el miedo a sentir. Esta conducta adictiva hacia el juego parece haber despertado gran interés en muchas amas de casa que aprovechan su tiempo entre tarea y tarea para jugar a las " inocentes" máquinas tragaperras que podemos encontrar prácticamente en cada bar. Así inician una pequeña adicción que ya no tendrá vuelta atrás convirtiéndose en una necesidad que provocará mentiras, engaños, pequeños hurtos y descuidos en sus tareas cotidianas.

En la era actual esas mismas señoras parecen también querer etiquetarse la otra adicción que mencionábamos al inicio del artículo, la referida a las compras incontrolables. Salen como cada día con el cesto de la compra y el monedero, normalmente cargado además de dinero de una tarjeta de crédito. Se emocionan con la simple visión de un escaparate, ya sea de bolsos, zapatos, ropa, y entran pero no por necesidad de la prenda a adquirir sino por necesidad de "gastar". El excesivo gasto las lleva a acumular "objetos inútiles" pero eso poco importa porque al principio no son conscientes que tienen un problema.
Tanto en uno como en otro la conducta llevada a cabo (de jugar o comprar) les lleva a actuar de forma compulsiva e irracional. El ser humano necesita beber y comer para sobrevivir, el adicto necesita de su adicción para vivir. Las primeras son necesidades innatas en el ser humano, las adictivas las ha creado la sociedad de consumo en la que vivimos. Esta misma sociedad que "reinventa continuamente la rueda" o lo que es lo mismo nos presenta cambios continuos en los mismos productos para que no perdamos el interés por su consumo. Nosotros hemos creado las adicciones y somos los únicos responsables de que ellas interfieran la vida saludable de las personas.

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